En ningún lugar (Aquí y allá)

Estática, con muchos silencios, pero directa al alma. “Aquí”, “el horizonte” y “allá” son las tres partes con las que se nos explica esta historia. La experiencia de Pedro De los Santos (nombre real), un padre de familia que vuelve a su México natal después de viajar por Estados Unidos, en busca de una oportunidad. Su sueño es dedicarse a la música y no desiste en su empeño por crear una banda. Las cosas se tuercen y De los Santos ve como todas sus fuerzas se desvanecen en el cuidado de su familia.

Aunque no es una película biográfica podemos decir qu,e en cierta manera, los hechos que se narran son reales. Antonio Méndez Esparza ya había trabajado con el protagonista en su cortometraje “Una y otra vez”. Pedro le contó que quería formar una banda de música y Méndez Esparza encontró un buen filón para trasladarlo a la gran pantalla. Por la interpretación de los actores, los diálogos con poco énfasis y el ritmo lento de las secuencias podría parecer la cinta de un aficionado. Pero todo está perfectamente estudiado. Planos largos, en los que la cámara se queda troncada en un punto, a la espera de que suceda la acción ante ella, y ante nuestros ojos. Se convierte en un espectador silencioso, oculto.

Las imágenes están milimétricamente compuestas. Abundan los planos en que dos personajes están sentados, uno frente al otro, conversando, sin moverse un pelo. Nos da la sensación de que todo está muy preparado, carece de espontaneidad, naturalidad y ritmo. Lo que puede aborrecer al espectador pero que sirvió como recurso al equipo de cámara para darle ese toque intimista, de secretismo. No hay acción ni efectos especiales, pero hay realismo.

Es un guión sencillo, bien interpretado por unos actores amateurs. Los personajes son tristes, evolucionan a lo largo de la historia pero no explotan sus emociones en ningún momento. No hay grandes giros en la historia ni un final sorprendente. Sin embargo, nos conmueve la historia, nos parece que es algo que puede estarle pasando al vecino de al lado.

Después de verla, queda la sensación de que alguna de las tramas sobraba o de que falta un colofón final para cerrarlo todo. Los espectadores no encontrarán pasión ni una historia de aventuras y las odiseas del personaje. Encontrará un amor muy sincero, muy tímido. Los personajes de las niñas están especialmente logrados. Muestran muy bien los miedos, las vergüenzas y los pensamientos callados de dos pre-adolescentes.

Se referencia la situación política y económica de las regiones del Sur y Centro-América que más que una denuncia provocan un acto de reflexión. Sirven para entender mejor los actos y las decisiones de los protagonistas.

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